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    La rapamicina: del laboratorio al tratamiento de las arterias en los pacientes

    Revista Española de Cardiología 2003;56(Supl): 2-6

    FUSTER V

    Revista Española de Cardiología 2003;56(Supl): 2-6

    Tipo artículo: Artículo

    Resumen del Autor: La historia de la rapamicina se originó en 1965, cuando fue aislada a partir de un microorganismo del suelo y se comprobó que podía actuar como un antibiótico. En los años que siguieron a este descubrimiento aparecieron un gran número de publicaciones científicas que demostraban sus propiedades antifúngicas e inmunodepresoras. Nuestro grupo fue pionero en el estudio del mecanismo de acción de la rapamicina por su enorme potencial terapéutico en la enfermedad aterosclerótica. Así, describimos su capacidad para inhibir la proliferación y migración de las células musculares lisas después de una agresión mecánica, y demostramos que este efecto estaba mediado por la capacidad de la rapamicina para activar la p27. La participación de la p27 en la señalización molecular de la rapamicina, una ciclina clave en la modulación de la replicación celular, despertó asimismo grandes expectativas en el ámbito de la investigación oncológica, por constituir un sistema de regulación del ciclo celular de tipo no redundante, susceptible de las mutaciones. Las interesantes características de este principio activo nos animaron a investigar su posible efecto protector después de practicar una angioplastia en un modelo experimental porcino y, de esta forma, demostramos que la rapamicina es capaz de disminuir notablemente el engrosamiento de la pared vascular y de preservar la luz arterial tras una angioplastia. Poco después, la utilización de stents recubiertos con rapamicina diseñados para liberar el principio activo en la zona de la lesión aterosclerótica se acompañó de una preservación eficaz de la luz arterial en modelos experimentales, y de una reducción muy significativa de la tasa de reestenosis post-stent en diversos estudios clínicos en humanos. Sin embargo, el potencial de este tipo de stents en pacientes diabéticos todavía no se conoce, y estamos a punto de emprender un amplio ensayo clínico (el estudio FREEDOM) para investigar su impacto en el manejo de estos enfermos. Las evidencias experimentales y clínicas indican que el desarrollo de agentes orales, capaces de modificar la progresión de la enfermedad aterosclerótica actuando sobre dianas moleculares implicadas en el control del ciclo celular, es un reto que debemos afrontar en los próximos años.

    Notas:

     

    Palabras clave: Angioplastia, Ateroma, Diabetes mellitus, Investigación, Modelos animales, Proliferación celular, Revascularización miocárdica, Sirolimus, Stent coronario

    ID MEDES: 9877



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