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    Asistencia obstétrica y trauma perineal

    Progresos de Obstetricia y Ginecología 2007;50(5): 273-281

    medes_medicina en español

    GARCÍA HERNÁNDEZ JA, REYES IGLESIAS MI, CAZORLA BETANCOR M, DELGADO GODOY C, MARTÍN MARTÍNEZ A

    Progresos de Obstetricia y Ginecología 2007;50(5): 273-281

    Tipo artículo: Artículo

    Resumen del Autor: Objetivos: En nuestro centro ha disminuido de forma significativa la frecuencia global de episiotomías, al mismo tiempo que se ha incrementado la frecuencia de realización de episiotomías centrales; por ello, nos planteamos el presente trabajo con 2 objetivos: a) comprobar que la práctica restrictiva de la episiotomía se acompaña de una menor frecuencia de daño perineal y b) determinar el daño perineal derivado del uso predominante de la episiotomía central. Material y método: Se han analizado 90.030 partos vaginales en el Hospital Universitario Materno-Infantil de Canarias desde el 1 de enero de 1992 hasta el 31 de diciembre de 2005. Se han estudiado la frecuencia de episiotomía y su modalidad, la frecuencia de desgarros y la gravedad de éstos, así como la relación entre el tipo de episiotomía y la frecuencia y la gravedad de los desgarros de periné; además, hemos realizado el mismo estudio en los partos en que se ha aplicado fórceps. Para constatar las diferencias estadísticas se ha utilizado la prueba de la χ2, estableciendo el nivel de significación en un valor de probabilidad inferior al 5%. Cuando se detectaron diferencias estadísticamente significativas, se calcularon la odds ratio y su intervalo de confianza del 95%. Se utilizó el paquete estadístico SPSS V. 11. Resultados: La frecuencia de episiotomía ha descendido de un 73,3% en el año 1992 a un 38,2% en 2005. La frecuencia de episiotomía mediolateral ha descendido del 59,3% en el año 1992 al 18,2% en 2005; las episiotomías centrales han aumentado del 14 al 20%. Se ha observado un incremento en el número de desgarros de grados I y II, pero no variaba de forma significativa la frecuencia de desgarros de grados III y IV. La frecuencia de desgarros de grados I o II es significativamente más elevada cuando no se realiza ningún tipo de episiotomía. No hay diferencias estadísticamente significativas entre las frecuencias de desgarros de grados I o II de las parturientas a las que se les ha realizado una episiotomía central o mediolateral. No hay diferencias estadísticas entre las frecuencias de desgarros de grados III o IV en las parturientas a las que se realizó una episiotomía central o mediolateral. En relación con el parto vaginal con aplicación de fórceps, cuando no se practica una episiotomía asistimos a una mayor frecuencia de desgarros, tanto de los de grados I o II (49,5%) como de los de grados III o IV (8,4%); son significativas las diferencias con las frecuencias de desgarros en las parturientas con episiotomía central (un 8,4% de desgarros de grados I o II y un 4,2% de grados III o IV) o mediolateral (un 10,2% de desgarros de grados I o II y un 4% de grados III o IV). No hay diferencias en la frecuencia de desgarros de grados III o IV al comparar las parturientas con episiotomía central con las parturientas con episiotomía mediolateral. Conclusiones: a) Se debe seguir una estrategia de episiotomía restrictiva en la asistencia al parto vaginal; b) se debe practicar una

    Notas:

     

    Palabras clave:

    ID MEDES: 24191



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