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    Una nueva vacuna: la vacuna del autoconocimiento. Bases neurobiológicas de la conducta humana. El juego entre el cerebro instintivo-emocional y el cerebro racional

    Revista Pediatría de Atención Primaria 2016;18(70): e85-e91

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    MERINO VILLENEUVE I

    Revista Pediatría de Atención Primaria 2016;18(70): e85-e91

    Tipo artículo: Revisión

    Resumen del Autor: ¿Por qué nos comportamos como nos comportamos? ¿Por qué repetimos conductas que sabemos nos hacen daño o hacen daño a otro? Detrás de toda conducta humana, hay un cerebro. Un cerebro, cuya función principal es velar por la supervivencia individual y de grupo. El sistema instintivo emocional (cerebro reptiliano y cerebro límbico) es la parte del cerebro que se encarga de esta función, dando lugar a conductas impulsivas, inconscientes, automáticas y rápidas, en ocasiones, dañinas. La neocorteza (en concreto, los lóbulos prefrontales) es la parte del cerebro que se encarga de las conductas más reflexivas y humanas. Pero esta zona necesita más tiempo para analizar toda la información entrante. Por lo tanto, para que la neocorteza guíe nuestras conductas es imprescindible educar al cerebro y dotarle de herramientas que le permitan modular y gestionar los primeros impulsos procedentes del sistema instintivo emocional. Todo educador (padres, profesores, pediatras) debe conocer cómo funciona el cerebro para así dotar al niño de habilidades socioemocionales que le permitan actuar bajo el mandato de los lóbulos prefrontales.

    Notas:

     

    Palabras clave: Atención Primaria de salud, Conducta verbal , Inteligencia emocional, Pediatría

    ID MEDES: 113794



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